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Este procedimiento ambulatorio permite al médico examinar el cartílago, los huesos, los ligamentos y los tendones de la cadera por daños o trastornos. El médico utiliza una pequeña cámara, llamada un artroscopio, que se inserta en la articulación de la cadera.

La artroscopia de cadera Preparación

El paciente se coloca de manera que la parte delantera de la cadera es claramente visible para el médico, y el área se limpia y esteriliza. Se administra anestesia local para adormecer el sitio de inyección, y se proporciona un sedante para relajar al paciente. A veces se puede usar anestesia general.

Acceso a la cadera

Dos a cinco pequeñas incisiones se hacen cerca del frente y los lados de la articulación de la cadera. Se inserta una cámara artroscópica y otras herramientas. La cámara permite al cirujano ver el procedimiento en un monitor.

El examen

El cirujano inyecta fluido en el espacio alrededor de la articulación de la cadera para expandir la articulación y proporcionar una visión clara. El cirujano examina cuidadosamente la articulación para buscar signos de daño.

Reparación de la junta

Una vez que la cadera ha sido examinada, el médico puede usar una o más de las herramientas artroscópicas para reparar cualquier daño. El cartílago suelto o dañado puede ser removido, y los espuelas óseos pueden ser afeitados hacia abajo. Daños graves en la cadera pueden requerir cirugía adicional.

Fin del procedimiento

Las incisiones se cierran con suturas o grapas quirúrgicas. La cadera está vendada. El paciente recibirá analgésicos y deberá poder salir del hospital en un día.